Recordé, sin querer, cómo era el tacto de tu piel y sin duda, aún te llevo en vena...
Duermo siempre en el balcón, por donde te vi marchar, es invierno, y el sol no nos quema...
Sigo pensando en vos, la pasión no se acabó, no se apagó...
Añoro escuchar tu voz, derrotado y ganador, fue lo mejor...
Duele, muy fuerte, por poder rozarte una vez más y he vendido mi suerte...
Duele, intenso, tanto que te has quedado a vivir... en mi pensamiento.
El reloj se paró y la arena nos ahogó a los dos pero el tiempo... mereció la pena.
Y yo nunca te conté que lloraba solo en el salón cual torero en su última faena.
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